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Así es, trastornos emocionales se sumergen en la propuesta deseada.
Así es, la propia identidad del cuerpo delimita la presencia del ser.
Así es, al llegar al conducto que trasmite la inocencia se observa el infinito camino de la lealtad.
Así es, cuando miro el camino observo el flujo de encuentros que se entierran en la adorada memoria del alma.
Así es, si el encuentro me delimita presencia respeto la incoherencia del momento y traslado el corazón al instante previo del presente inconcluso lleno de memoria infinita sumergida en la pasarela de colores ambiguos.
Así es, mi estado anímico se sumerge en el sonído del encuentro y la satisfacción del pájaro que ronronea, ya que él nos comenta que es hora de sumergirse en la cama tibia bajo la fresca lluvia que nos ofrecen las nubes claras de aquel día de ensueño.
Así es, si me introduzco en la cajita de recuerdos, observo que al salir, me impiden las sonrisas protegerlas de mí.
Así es, cuando mis pies se embarran sobre las hojas otoñales, se quedan intactos y al observar su angustia me sumerjo en su idea de querer ser parte de ellos.
Así es cuando la idea del camino me cierra una puerta me traslado al inconsciente del estilo previo para abrir la otra puerta.
Así es...
¿Por qué no?


En la oscuridad de la vida, me sumerjo en la intimidad de la estación adecuada al grito que me taladra la cabeza inmediatamente después de la idea del insomnio que me dejaste tener aquella noche que te fuiste y estabas dentro de mí.
En la oscuridad del deseo te espero mientras me sumerjo en la intimidad de mi vida y observo que todo es posible si estoy junto a vos.
En la oscuridad del otoño me instalo mientras aquel grito que subyace bajo la cama matrimonial me taladra la cabeza sabiendo que no estoy en el momento adecuado, justo cuando te observé, llegaste bajo la fama ácida del Teorema de Pitágoras que te sacudía la cabeza en el estado inconsciente.
En la oscuridad del aire me sumerjo e investigo que mi ser se encuentra en la rareza del día y la sonrisa me lleva al estado neutro de un día de lluvia.
En la oscuridad de la vida pego un salto, embellezco la energía del sol y me enredo en los brazos del deseo que me comen y me enseñan a volar mientras yo grito en la carcajada del deseo íntimo de tu brazo profundo sin fin.
En la carcajada interna que me traslada a un día de sol y sus rayos me invaden el alma de cosas ricas, encuentro un trastorno de agonía que me instala en la profundidad del océano.
En la intimidad del camino encuentro un ida y vuelta que me sumerge en la cotidianeidad de mi ser.
En la vida misma de las hojas secas se encuentran la vejez del día que nos avisa su muerte lenta al caer sigilosamente del árbol de la vida.
En el aire encuentro un sinfín de ideas que me encierran en la rareza del día.


Mis convulsiones emocionales se limitan a sostenerme entre la frescura del día y el estado inconsciente de mi ser.
Mis convulsiones, me trasladan a no poder respirar, y me llenan de energía, una gran energía que me da ricas cosas para el alma.
Mi convulsiones me sumergen en un estado de éxtasis, que me impiden observar lo negativo del día.
Mis convulsiones me trasladan, al abrazo eterno y enrollarme en tus manos, para poder conquistar el deseo.
Mis convulsiones, me hacen imaginar un calor intenso entre mi cuerpo que me hace sentir el rico aroma del día mientras me miras con los ojos cerrados de la pasión.
Mis convulsiones, me dibujan y me enmantecan en un oasis de fuego.
Mis convulsiones, me limitan toda represión al deseo y me otorgan poder seguir viva.
Mis convulsiones me queman la cabeza de ensueños, y te observo si te ríes y te regalo un abrazo si así lo deseas,
Mis convulsiones se sumergen en un sinfín de estados que no puedo controlar, y me llenan de alegría para poder apreciar.
Mis convulsiones no merecen ser contadas, ni reveladas al hablar, sí merecen ser vividas, para poder empezar.


Tengo sensaciones de encanto y mar.
Tengo mucho más de lo que creía.
Tengo un sinfín de emociones que no saben hacia donde disparar, divagan en el aire y se sumergen en mí.
Tengo un chiste a quien contar.
Tengo sonidos guardados provenientes del mas allá y una caja de sorpresas con Garotos y algo más.
Tengo miles de sorpresas, 4 reinas, 3 solteras, 1 dama y un pequeño monte gris.
Tengo un sueño en mi cabeza y aquel vuelo sin cumplir que mañana si hay suerte encontraré en algún lugar.
Tengo millones de sonrisas que te quiero regalar una a una van marchando y ninguna canta al andar hoy soñé con tu alegría con espumas de cristal, hoy soñé con tu deseo de encontrarte mas allá.
Hoy quise ver la luna que la nube me negó y ese cielo estrellado un celeste me enseñó.
Aquella hoja bajo el árbol, me recordó soledad, la agarré para guardarla y dormirme entre tu afán.
Ese afán de conquistar las estrellas del engaño que no se pudo encontrar, quiero ver más sonrisas por las calles, en bondi hasta en el tren quiero ver una alegría y poderla contribuir con mi vida y mi caricia es a quien pueda compartir quiero un sol entero sólo para mí que me despierte de día me salude por las noches y me regale su calor, en aquella noche de lluvia y de amor.
Quiero un sol, sus rayos y deseo de quemarme en el hasta el fin.
Quiero una luna llena con caricia al despertar y aquel ojo que vigila una noche de tormenta bajo el cielo negro y gris.
No me juegues con tus cartas y tus guiños al hablar, sólo pronuncia mi nombre y compara soledad, sólo canta la canción que me lleve hacia la luna y allí poder compartir mi estado de felicidad ya no quiero más tormenta ya no quiero soledad sólo busco un alma que me sepa acompañar, quiero un sol un cielo entero y una estrella para jugar una luna que me alumbre un cariño y no soñar.
Hoy me regalé una flor, una luna y un cariño de cristal, que mañana cuando llueva pondré en soledad.
Hoy me senté bajo el zaguán que me otorgó libertad, y cuando me levanté mucha vida pude ver.
Hoy quise mis colores para jugar entre ellos y vagar por las noches sin perder la libertad, ese encanto de la vida que me regala alegría y me deja sin hablar.
Hoy soñé con una estrella y una luna sin cantar, hoy soñé con la mirada de aquel viejo patán.
Hoy no me niego ni un segundo de tus labios en mi piel hoy quiero ver tu tristeza y así poder renovar la palabra del deseo que me deja soledad.
Hoy quise ver la nube que no me bajaste aquel día y me refugié en mi cama para poder contemplar la caricia del deseo que me llora al cantar.
Hoy pude ver la movida, la movida de tu cuerpo que me brindaste al andar, fue tan rara y tan precisa y sigo sin caminar.
Hoy no puedo sostener mi alegría en tu mejilla, sólo quiero ver el llanto que me detuvo aquel día cuando te ibas de mi casa y me dejaste una moto y un pequeño canto gris.
Hoy no pude observar como mirabas al hablar, sólo vi con alegría tu caricia del momento y me otorgó soledad cuando al darme vuelta vi una gran montaña y pis.


Si mis alitas fueran de plástico, se quebrarían al primer viento que pase por ellas.
Si mis alitas escucharan, me enseñarían a volar más alto.
Si mis alitas cambiaran de color, me delimitarían mis sensaciones en el momento.
Si mis alitas se prendieran fuego, indicarían una etapa terminada.
Si mis alitas volaran hasta la cima de la montaña, destruirían mi camino.
Si mis alitas desaparecieran, harían de mí un alma muerta.
Si mis alitas se ataran, me ayudarían a equivocarme.
Si mis alitas se conocieran, me harían parte de ellas.
Si mis alitas algún día deciden dejarme, saldría volando a buscarlas.
Si yo llorara, estaría dando a conocer lo que me pasa.
Si yo llorara, desearía que estuvieras ahí para acobijarme en tus brazos.
Si yo llorara, no podría pronunciar aquellas palabras de ensueño que tanto me pesan.
Si yo llorara, sentiría que la energía fluye por mis poros.
Si yo llorara, podría ser un hada.
Si yo llorara, sacaría mis alitas a volar.
Si yo llorara, iría contra la corriente y dejaría que las olas choquen en mi cara.
Si yo llorara, desearía ser estrella y titilar.
Si yo llorara, mi nube me derrotaría y lloraría conmigo.
Si yo llorara, cantaría mil canciones que me acurruquen en la almohada de sueños.
Si yo llorara, no podría pertenecer a esta especie de civilización que me taladra la cabeza en la oscuridad del deseo interno.
¿Cómo hago para que todo esto no me supere?
¿Cómo hago para ser parte tuya?
¿Cómo hago para no sentirme así?
¿Cómo hago para poseer tu energía?
¿Cómo hago para desear tu alegría?
¿Cómo hago para ser una estrella en tu noche?
¿Cómo hago para encontrar mi almohada en las noches tibias de soledad?
¿Cómo hago para ser yo misma ante tu presencia?
¿Cómo hago para demostrarte todo lo que eso implica?
¿Cómo hago para satisfacer el deseo interno que mi alma me demuestra?
¿Cómo hago para atraer la paz de la luna y bajarte una estrella a la luz de la vela?
¿Cómo hago para cuidarte y no lastimarte?
¿Cómo hago para que tu soledad se junte con la mía?
¿Cómo hago para seguir fluyendo y ser feliz...? ¿¿¿Cómo hago???


Tengo una fuerte energía dentro mío que fluye por mi cuerpo.
Tengo mil quinientas cosas para expresar, y mil cuentos que contar.
Tengo una historia sin fin, un muñeco a quien contar y una gata sin pensar.
Tengo mucho mas que mil colores que me trasladan al canto del deseo y te miro si me miras y te deseo y no puedo decirte cuánto.
Tengo un sueño y quiero cumplirlo ya, no quiero soledad quiero mucho más que eso y una historia a quien contar, con quien pueda compartir mi cama tibia de lluvia intensa y una áspera sensación de ensueños.
Mi alma fluye sin sentido, se libera de soledad, se transforma por la noche y de día vuelve a matar.
Mi vida ya no fluye como quisiera, sólo me delimita a pensar por el corazón partido.
Ya no quiero soledad ni un fantasma en mi camino, sólo quiero una canción y una historia sin amor.
Te deseo hasta el final te deseo sin confusión, solo pretendo encontrar una breve historia de fascinación.
Si tu amor no me pretende solo dile una vez más que acá yo lo estoy esperando día y noche sin cesar.
Que aquel día de lluvia me refugié bajo la almohada para poder compartir esa querida amistad.
No me retes por las noches no me hables de soledad, sólo mírame a los ojos y regala inmensidad.
Ya te cuento todo el día para compartir una tremenda armonía que me invade de emoción, me regala noche y día una pequeña frustración.
Si te miro por las noches de cariño y soledad me refugio en tu sonrisa y una alegre vida rotará, quiero un día de sol y canto una estrella tibia de amor quiero un sol un beso eterno y un olor a carmesí.
Si ayer, en aquella hora de la madrugada me dijiste cosas que no me pudiste contener. No encontré la solución que me lleve hacia el amor, de tus labios carmesí, y te derritas en la oscuridad del deseo mismo.
Encontré la razón de la desdicha que me regalaste al hablar y me quedé sin palabras, me regalé una sonrisa y te transmití mi corazón.
Ya encuentro que me consigas un canto o enormes ganas de bañarme entre tu espuma y vivir entre tus pies.
No me pidas que te regale una mirada de sorpresa, no me pidas soledad, si yo te encuentro en la desdicha de la cama tibia y no me devuelves la ganas de volar, no me impidas que te regale un corazón, y déjame estar entre tu piel.
Dame una caricia, un deseo en querer soñar, y una buena vida que diga que me instalé sin poderte contemplar,

Me encuentro en el deseo de la pasión tibia sin poder observar una historia digna, me encuentro en la maravilla del sol y una carcajada pude ver. Si mi caricia se niega no me regales deseos sin cumplir, no me regales ternuras en espera no me regales besos sin andar, no me entregues al destino previo, de la carcajada sin aliento un aroma de cristal que me entrega soledad y una ternura de ensueños, no me regales soledad, no me internes en los pasillos salados del deseo, no me dejes sin palabras, no me enseñes a negar, no me encierres con el alma que dispara al hablar no me dejes sola, no me taladres el corazón dame un beso tibio de armonía y una estación de tren en libertad y llego luego de un buen viaje sin destino, o con destino, me sentiré feliz al contar que te encontré en el camino de mi vida, te quedaste conmigo hasta el final.
Dame una palabra de deseo, una realidad, sí, deseo tus manos en mi espalda. Si así lo deseas.
Dame un cuento por las noches, pero no me regales soledad, otórgame sangre fría.
Dame una sonrisa cada día que me despierte en soledad. Y encontremos un camino así juntos podremos compartir un día de pleno sol.
Dame mucho más que una lágrima si tus carcajadas me limitan poder reírme, regalame una canción que me enseñe a quererte si tú lo haces conmigo, no me enredes en los sueños de la luna ni me lleves por el camino del deseo, sólo dame una sonrisa que limite mi presencia y me acompañe aquellas noches de sueños y lágrimas.
Dame un sol si te encuentro en el deseo tibio de la dicha del amor, dame un abrazo lleno de cariño y aquel mimo de misterio que me entregue entre tus brazos y me deje sin palabras, dame mucho más que eso un sueño y mimo en mi cabeza mientras que me dejas enrollarme en tus brazos bajo la sábana tibia del invierno crudo y me acurruco en tu caricia fría del deseo y me lleva el viento me cantas una canción al oído y me otorgas libertad.
Dame un día de verano junto al mar y otórgame una sonrisa bajo los árboles del otoño gris y aquél que reposa en la agonía del encuentro mismo.
Dame mucho más que eso, si ese beso que me diste fue ayer o vendrá con alegría ya no quiero más tristeza ya no quiero soledad, dame un abrazo eterno y si aquel beso de deseo fue tirado al azar seguro que te regalaré una cajita de sorpresas no me dejes en la oscuridad del deseo, no me dejes en la inmensa soledad, ven a buscarme cuando así lo quieras, ojo no tardes demasiado yo estoy pero me voy.

MenaAlejandra

Mena Alejandra © Copyright 2009, Derechos Reservados.
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